Zacarías

Marco

Nació del cartón como quien emerge del polvo cósmico.

Su cuerpo es hueco, poroso, lleno de ojos que no miran.

Tiene la rigidez de lo hecho a mano y la fragilidad de lo divino.

Camina con patas de pliegue ondulado, entre gestos rotos y cavidades que respiran.

Aunque su presencia es firme, nunca está del todo.

A veces vibra como un coro de personalidades que chillan sin acordar.

Zacarías no entiende los móviles ni el presente:

le gustan los gatos y las estafas piramidales.

Es un ángel jubilado en forma de señor divorciado.

Lo imperfecto lo hace irresistible.

Entre hueveras y antenas se cuela el oro de lo absurdo.

Y aunque podría colapsar el mundo con su verdadera forma,

prefiere este disfraz de cartón,

esta materia con historia,

este gesto que no oculta la mano que lo hizo.