Rafa

Lau


Nació en un charco que olía a hierro y derrota. 
El barro lo moldeó, pero fue el cartón quien lo sostuvo. 
Cada capa cuenta una fuga: del pantano, del sistema, del silencio. 

Su piel vibra cuando el neón lo toca. 
Coral flúor sobre cartón seco, 
cian eléctrico corriendo por las hendiduras de su cuerpo. 
Es un renacuajo que aprendió a andar entre los restos, 
un cuerpo reciclado que respira ruido y confianza. 

La cresta es su brújula, el piercing su rugido. 
Camina con paso firme, como quien ya sobrevivió. 
Dice que la tecnología es de pijos, 
pero deja que la luz lo atraviese igual. 

Rafa no busca brillar: vibra. 
En su quietud hay ritmo, 
en su cartón, memoria del agua. 
Mitad pantano, mitad punk, 
un cuerpo que se hizo a sí mismo con lo que el mundo tiró.