
Nació entre cajas rotas y promesas vacías, en un rincón de Cartoncity donde la materia sabe lo que es resistir.
Su primera visión del mundo fue el reflejo azul de una sirena policial: desde entonces, mira con sospecha, como si en cada brillo hubiera una trampa.
Su piel de cartón blanco conserva las marcas del pliegue, memoria de quien se dobla pero no se quiebra.
Cuando una pantalla se enciende, prefiere esconderse o transformarse, camuflarse entre las sombras para seguir observando.
No busca ternura, sino justicia: un equilibrio torcido que aún no llega.
En silencio, te devuelve la mirada.
Y por un instante, no sabes si te está juzgando o protegiendo.
Su gesto deja una duda suspendida:
¿de qué lado del cartón estás tú?